Asociación Interamericana de Contabilidad

La confianza como herramienta del delito: gatekeepers y el nuevo riesgo para la profesión contable

Dr. Paul David Prieto Amarilla – Paraguay
Miembro de la Comisión Técnica de Peritaje Contable y Auditoría Forense – AIC

Una mirada a las tipologías más recientes de lavado de activos, el rol de los profesionales y las estrategias para fortalecer la integridad, la ética y el cumplimiento

Introducción

La profesión contable se sustenta, en gran medida, sobre un elemento intangible pero fundamental: LA CONFIANZA. Empresas, inversionistas, entidades financieras, organismos públicos, autoridades tributarias y otros usuarios de la información financiera confían en que el contador actúa con independencia, competencia técnica, objetividad e integridad.

Sin embargo, aquello que constituye uno de los principales activos de la profesión también puede convertirse en una herramienta para la comisión de delitos económicos.

Las nuevas modalidades de lavado de activos muestran que los esquemas criminales no dependen exclusivamente del movimiento clandestino de dinero. En determinados casos, requieren de profesionales capaces de crear estructuras societarias, elaborar documentación, asesorar operaciones financieras, administrar recursos, facilitar transacciones internacionales o proporcionar una apariencia de legitimidad a fondos cuyo verdadero origen permanece oculto.

Es en este contexto donde adquiere especial relevancia el concepto de gatekeeper, utilizado para describir a aquellos profesionales o intermediarios que, por su conocimiento especializado, posición y acceso a determinados sistemas económicos y financieros, pueden facilitar, de manera consciente o inadvertida, la comisión de delitos financieros.

El desafío para la profesión contable no consiste únicamente en evitar una participación deliberada en actividades ilícitas. También implica desarrollar la capacidad de identificar cuándo el conocimiento profesional, la estructura empresarial o la información financiera están siendo utilizados para ocultar, transformar o legitimar recursos de origen ilícito.

  1. Cuando la confianza se convierte en una herramienta del delito

Los esquemas modernos de lavado de activos buscan algo más que mover dinero: buscan construir una historia aparentemente legítima alrededor del dinero.

Una transferencia puede presentarse como un préstamo. Un ingreso ilícito puede registrarse como una inversión. Un movimiento de fondos puede justificarse mediante una factura. Una transferencia entre empresas relacionadas puede documentarse como una operación comercial. Una sociedad sin actividad económica real puede utilizarse como vehículo para canalizar recursos.

En todos estos casos, la documentación y la estructura formal adquieren una importancia fundamental.

Aquí aparece el riesgo del gatekeeper. El delincuente puede tener el dinero, pero no necesariamente posee los conocimientos técnicos para construir una estructura empresarial sofisticada, justificar determinados movimientos financieros o interactuar eficazmente con instituciones financieras y autoridades.

Por ello, puede recurrir a profesionales que poseen precisamente aquello que necesita: conocimiento, credibilidad y acceso.

La problemática, entonces, no debe analizarse únicamente desde la perspectiva de quién mueve el dinero, sino también desde la perspectiva de quién contribuye a darle apariencia de legitimidad.