Asociación Interamericana de Contabilidad

Los costos como herramienta estratégica para la obtención de una rentabilidad óptima según las condiciones del mercado

Carlos Lopez (Paraguay)
Miembro de la Comision de Administración y Finanzas

Magda Ramirez (Honduras)
Miembro de la Comision de Administración y Finanzas

Por qué la gestión de costos define la permanencia empresarial cuando el precio deja de ser una decisión de la empresa

Durante décadas, la empresa acumulaba sus costos, agregaba un margen y obtenía el precio de venta. Esa ecuación funcionaba mientras el productor conservara la capacidad de trasladar sus ineficiencias al comprador. En la mayoría de los sectores esa capacidad se perdió. Hoy el precio lo determinan el mercado, la competencia y el consumidor, y a la dirección le queda una sola variable bajo control efectivo: el costo. Conocerlo, medirlo y gestionarlo dejó de ser una tarea del área contable para convertirse en una condición de permanencia.

RESUMEN EJECUTIVO

En los mercados abiertos, el precio de venta constituye un dato externo que la empresa recibe y no una decisión que adopta. Bajo esa condición, la rentabilidad depende íntegramente de la capacidad para conocer y administrar la estructura de costos.

El presente artículo examina el desplazamiento conceptual que supone pasar del costo como resultado del registro contable al costo como variable de decisión estratégica. Analiza la relación entre la estructura de costos y el punto de equilibrio, que traduce la gestión de costos en un umbral operativo verificable. Aborda la incidencia de la zona geográfica sobre la estructura de costos, dimensión de particular relevancia en el ámbito interamericano.

El desarrollo incluye una aplicación práctica que ilustra un resultado contrario a la intuición: la localización con menores costos fijos puede ser la de mayor punto de equilibrio, menor margen y mayor riesgo operativo. El artículo concluye con recomendaciones dirigidas a la pequeña y mediana empresa de la región, cuyo tejido productivo concentra la mayor brecha de productividad del continente.

¿QUIÉN FIJA EL PRECIO?

En la economía industrial, el productor determinaba el precio a partir de su costo. La fórmula era directa: costo más margen igual a precio. Bajo ese esquema, un incremento en el costo de la materia prima o una pérdida de eficiencia en la planta se trasladaban al consumidor sin mayor resistencia, porque las alternativas de compra eran limitadas.

La apertura comercial modificó esa condición. El consumidor accede a un abanico de proveedores nacionales e internacionales, compara precios con inmediatez y decide sin costos de cambio significativos. En consecuencia, el precio se forma en el mercado y llega a la empresa como una restricción.

La ecuación se invierte. El precio viene dado, el margen deseado se resta de él, y el resultado es el costo máximo admisible. Lo que antes era un resultado pasa a ser un objetivo.

Precio de mercado − Margen deseado = Costo objetivo

Este planteamiento constituye el fundamento del costeo objetivo, desarrollado por Cooper y Slagmulder (1997) a partir de la práctica de la industria japonesa. Su consecuencia operativa merece destacarse: la gestión de costos deja de ser una tarea posterior al diseño del producto y se convierte en una condición de su viabilidad. Si el costo objetivo no se alcanza, el producto no debe lanzarse. (…)