Tradicionalmente, el análisis financiero se ha centrado en la evaluación de indicadores económicos como la rentabilidad, liquidez y solvencia. Sin embargo, en el contexto actual,...
Sepa másLa actual doble crisis internacional, primero sanitaria causada por el Covid-19 y luego económica, que se inició en Asia a fines de 2019, luego extendida a Europa, África que finalmente llegó a América en marzo de 2020, y que según el Fondo Monetario Internacional (FMI)[1] a través de su Directora Gerente Kristalina Georgieva quien indicó: “hemos revisado nuestras previsiones para el 2020 y 2021 y hoy está claro que el mundo ha entrado en una recesión que esperamos será tan mal o peor que la crisis financiera de 2009”, subrayando que la recuperación inicialmente proyectada para el 2021, dependerá de que se logre controlar el virus en todo el orbe y se eviten que los problemas de liquidez se transformen en una crisis de solvencia, lo que pone en evidencia que, a nivel micro económico, la información financiera tradicional dejó de ser suficiente para los principales usuarios o partes interesadas, para la toma de decisiones económicas sobre las entidades, por lo que se requiere además, contar con otra información principalmente de carácter prospectiva, orientada a proporcionar información sobre la proyección futura de los negocios y su viabilidad.
Enfocados en esa problemática, en algunos países de América, como Bolivia, República Dominicana y Ecuador, solo por nombrar algunos, la crisis se ha ampliado del tema sanitario y económico, al social y político, por la coyuntura electoral que atraviesan estos países de la región durante el segundo semestre de 2020, lo que hace que la crisis se ahonde, pasando de ser doble a cuádruple.
En este contexto, es menester realizar un análisis previo de las incertidumbres que rodean la viabilidad de todas las entidades tanto en el corto, mediano y largo plazo, considerando su naturaleza, actividad principal y secundaria(s), para determinar si todavía cumplen la hipótesis de empresa en marcha, en cuyo caso se puede aplicar las herramientas financieras relativas a la información financiera prospectiva como parte integrante – durante el tiempo que subsistan las crisis – de los Estados Financieros históricos presentados periódicamente y al final de cada periodo contable.
El Marco Conceptual para la Información Financiera del Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB)[2], incluye la hipótesis de negocio en marcha, y establece que: ”los estados financieros se preparan normalmente bajo el supuesto de que una entidad que informa está en funcionamiento y continuará su actividad dentro del futuro previsible. Por lo tanto, se supone que la entidad no tiene la intención ni la necesidad de liquidar o cesar su actividad comercial. Si tal intención o necesidad existiera, los estados financieros pueden tener que prepararse sobre una base diferente”. (MC; 3.9).
En este sentido, el objetivo de la Información financiera con propósito general según el MC del IASB, es “proporcionar información financiera sobre la entidad que informa que sea útil a los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes y potenciales para tomar decisiones sobre el suministro de recursos a la entidad” (MC; 1.2) para lo cual queda implícito el cumpliendo de la hipótesis fundamental de empresa en marcha. Sin embargo, los informes financieros con propósito general no proporcionan ni pueden proporcionar toda la información que necesitan los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes o potenciales. Esos usuarios necesitan considerar la información pertinente de otras fuentes, por ejemplo, las condiciones económicas generales y sus expectativas, los sucesos y la situación política, y las perspectivas del sector y de la empresa de manera específica.
En este mismo sentido, el Consejo de Normas de Contabilidad Financiera (FASB)[3] en su Marco Conceptual para la información financiera indica que los informes financieros de propósito general no proporcionan ni pueden proporcionar toda la información que necesitan los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes y potenciales. Esos usuarios deben considerar información pertinente de otras fuentes, por ejemplo, condiciones y expectativas económicas generales, eventos y clima político, y perspectivas de la industria y la empresa.
Transitando este camino, durante la década de los años setenta del siglo pasado, el Consejo de Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento (IAASB) de la Federación Internacional de Contadores (IFAC)[4], como organismo profesional ha reconocido la importancia de la información financiera prospectiva emitiendo la ISAE 3400 Examen de información financiera prospectiva (anteriormente NIA 810) que establece los requerimientos para realizar un encargo de aseguramiento de seguridad razonable, además de proporcionar orientación sobre los aspectos relacionados con los procedimientos relativos al examen, la presentación y revelación de información y la estructura y contenido del informe a ser emitido por el profesional ejerciente.
Finalmente, el Instituto Americano de Contadores Públicos Certificados (AICPA)[5], en su Guía de información financiera prospectiva incluye la SSAE 18 y SSARS 23, que contribuyen a interpretar y aplicar la orientación relacionada con la información financiera prospectiva.
De manera específica, la SSAE 18 define a la Información financiera prospectiva como “cualquier información financiera sobre el futuro y que la información puede presentarse como estados financieros completos o limitarse a uno o más elementos, partidas o cuentas”. En la Sección 305 describe los requisitos de desempeño y presentación de informes, además de brindar una orientación sobre su aplicación para un profesional que examina o realiza procedimientos acordados sobre información financiera prospectiva, estableciendo pautas para su preparación, base razonable objetiva, pautas de presentación y estados financieros prospectivos ilustrativos, así como información sobre los tipos y usos de la información financiera prospectiva y orientación interpretativa para aplicarla.
En consecuencia, los estados financieros históricos representan una síntesis de las transacciones y conocimientos que tuvieron lugar en el pasado y, por ello, por si solos no contienen toda la información que los usuarios requieren para tomar sus decisiones, principalmente aquellas relacionadas con la perspectiva futura de la entidad y sus negocios. Es en ese sentido que surge la necesidad e importancia de la información financiera prospectiva, que no era conocida en la década de los años sesenta, momento en que las condiciones económicas y políticas eran relativamente estables. En contrapartida, en el contexto de turbulencia e incertidumbre iniciada en los años setenta y que se ha prolongado hasta nuestros días por ciclos, la demanda de este tipo de información ha venido ganando importancia y ha sido reconocida a nivel mundial.
Según Makridakis[6], la ironía de esta situación se relaciona con el hecho de que, cuando la información financiera prospectiva puede ser completamente exacta, su demanda es limitada y pocos elogian su éxito. Por otro lado, en coyunturas inestables y de incertidumbre como la que estamos atravesando, este tipo de información pese a tener mayor probabilidad de ser inexacta, todos los usuarios comprenden su inexactitud y entienden su necesidad para evaluar la proyección futura de los negocios.
Tal como indica la ISAE 3400 del IAASB de IFAC, la información financiera prospectiva significa “información financiera basada en hipótesis sobre hechos que pueden suceder en el futuro y sobre posibles actuaciones de la entidad. Es de naturaleza altamente subjetiva y su preparación requiere la aplicación de juicios de un grado considerable. La información financiera prospectiva puede consistir en un pronóstico, en una proyección, o una combinación de ambos, por ejemplo, un pronóstico a un año más o una proyección a cinco años”.
En este sentido, la información financiera prospectiva está ganando clara importancia en los últimos años, porque se trata de un complemento importante para la información contenida en los estados financieros tradicionales y, simultáneamente, la necesidad creciente y sentida de los inversores y usuarios de la información de disponer de una mayor y mejor información financiera en todo ámbito y perspectiva.
En nuestro criterio, la responsabilidad de una entidad, impone la necesidad de comunicar información de contenido prospectivo, aunque inicialmente de forma voluntaria, porque la consideramos un instrumento de trabajo interno de la gerencia y, simultáneamente, es de un indiscutible valor para las partes interesadas, siendo por ello, un complemento muy importante a la información financiera histórica, más aún en este contexto de crisis e incertidumbre generalizada que estamos atravesando.
Según JC Viegas[7], la presentación de Estados Financieros Prospectivos constituye una evidencia que permite demostrar que la entidad emisora con posterioridad a la fecha de preparación de los estados financieros, se encuentra en condiciones de seguir operando, ya que, si no existen señales claras sobre esta situación, constituye una circunstancia que no puede dejar de reflejarse en los estados financieros.
En este contexto, para preparar información financiera prospectiva necesitamos, luego de evaluar la viabilidad económica y financiera de la entidad en el tiempo, aplicar herramientas financieras con el propósito de evaluar desde un punto de vista financiero y operativo, cuál será el desenvolvimiento de un ente en un futuro determinado, de esta forma se podrá anticipar su rentabilidad, evitar pérdidas, proyectar un crecimiento sustentable, acceso a créditos y financiamientos, detectar áreas de oportunidad, considerando los altos niveles de incertidumbre y los riesgos en esta época de crisis sistematizada y elevada competitividad empresarial, por ello las proyecciones nos mostraran el camino a seguir durante los periodos analizados, independientemente del tamaño o sector en el que se opere, porque esta labor no es exclusiva de las empresas multinacionales o de las grandes corporaciones, sino de la micro, pequeña y mediana entidad, que requieren anticiparse a los hechos y tomar decisiones oportunas.
Las proyecciones financieras, a través del uso de herramientas adecuadas, requieren la participación de todas las áreas de una entidad, bajo el liderazgo de un profesional contable especializado en finanzas, ya que el realizar una proyección financiera es una tarea compleja, pero no imposible si se trabaja profesional y meticulosamente durante su elaboración y seguimiento.
Las herramientas financieras y datos necesarios para elaboración de la información financiera prospectiva, se resumen en lo siguiente:
Para su elaboración se debe contar con información histórica y proyectada, tanto en términos absolutos como relativos, como ser: mercado objetivo, estrategias, competencia, cambios normativos y tecnológicos, ventas, costos directos e indirectos, gastos, margen de contribución, utilidad y rentabilidad.
De forma complementaria al realizar la proyección financiera de una entidad y para que esta sea fidedigna, se debe considerar las condiciones del entorno en el cual opera, considerando variables macroeconómicas, como ser: el crecimiento/decrecimiento del PIB, el índice de desempleo, la inflación, las tasas de interés, la balanza de pagos, el crecimiento promedio y las características del mercado analizando en particular su estacionalidad. Además de las variables poblaciones, políticas, sociales, la legislación aplicable, las tendencias, precios, competencia, infraestructura, cambios en la tecnología, mercado objetivo, entre otros.
Tomando en consideración todos estos aspectos, entre otros, las entidades que subsistan serán aquellas que puedan pronosticar su viabilidad futura utilizando oportunamente las herramientas financieras antes indicadas y lo hagan de forma eficaz y eficiente, porque “cuando todos lloran alguien debe vender pañuelos”.
[1] https://www.americaeconomia.com/economia-mercados/finanzas/el-fmi-preve-una-recesion-en-2020-tan-mala-o-peor-que-la-de-2009
[2] Fundación IFRS, (2020) “El Marco Conceptual para la Información Financiera fue emitido por el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB) en septiembre de 2010. Fue revisado en marzo de 2018”.
[3] Consejo de Normas de Contabilidad Financiera (FASB) – Conceptual Framework for Financial Reporting (2010).
[4] Junta de Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento (IAASB) de la Federación Internacional de Contadores (IFAC) (2018) ISAE 3400
[5] https://future.aicpa.org/cpe-learning/publication/prospective-financial-information-guide-OPL
[6] Makridakis, S., (1996), «Factors Affecting Success in Business: Management Theories/Tools Versus Predicting Changes», European Management Journal, vol. 14, No. 1, February, Oxford.
[7] Viegas JC/Pérez J., “En la búsqueda de evidencias confiables que permitan realizar una interpretación razonable de la situación económica y financiera de la empresa. Revista «Contabilidad y Auditoría» N° 30 Año 15-2009, pp. 95-130. Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires
Remy Ángel Terceros Fernández
PRESIDENTE COMISION DE ADM. Y FINANZAS
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